Diferencias entre la piel y los tejidos ignífugos para la protección al soldador

Cuando hablamos de protección ante los trabajos de soldadura, en lo primero que pensamos es en la piel ya que es el EPI de protección más popular y económico que existe para el soldador y que la protección que le aporta es más que aceptable, pero, ¿han pensado en lo que supone estar durante una jornada laboral utilizando una prenda fabricada en este material?

Nuestra propuesta es utilizar tejidos ignífugos resistentes a los distintos trabajos en soldadura. Los EPIS y tejidos ignífugos inherentes con acabados especiales pueden aportar al soldador una mayor protección y confortabilidad.

Los inconvenientes del uso prolongado de la piel pueden ser el mal olor debido a la falta de transpiración, rigidez que no permite al operario una movilidad adecuada y mala solución respecto a su mantenimiento ya que no se puede lavar fácilmente. Por el contrario, los beneficios que nos aporta el uso de la piel (serraje) son su precio económico y que tiene un buen factor de protección dependiendo de la técnica de soldadura con la que estemos trabajando.

Por el contrario, los tejidos ignífugos para soldadura, a pesar de tener un precio más elevado dependiendo del tipo de piel con los que se compare, nos beneficia aportando una mayor transpirabilidad, permite una mayor movilidad al soldador, los EPIs (delantal, manguitos, polainas…) son más ligeros y confortables y se pueden lavar fácilmente en casa.

En operaciones complicadas siempre es aconsejable un suplemento en protección y la combinación de EPI y mantas para soldadura.

El equipo de protección para el soldador es aconsejable que sea para la totalidad de su cuerpo, por lo tanto aconsejamos el uso de delantal, polainas, manguitos, mascaras, guantes…

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